¿Por qué tengo los dientes sensibles al frío?
La sensibilidad suele deberse a una encía retraída o a un esmalte desgastado que dejan la dentina expuesta. También puede indicar una caries o una fisura: una exploración permite identificar la causa.
Cuidados habituales y prevención
Bajo el esmalte se encuentra la dentina, recorrida por minúsculos conductos conectados con el nervio. Cuando queda expuesta, el frío, el dulce o lo ácido llegan con más facilidad al nervio y provocan un dolor agudo y breve.
Las causas más frecuentes son una retracción de la encía que deja la raíz al descubierto, un cepillado demasiado enérgico, el desgaste del esmalte por bebidas ácidas o por el rechinar de dientes y, a veces, un blanqueamiento reciente.
Una pasta para dientes sensibles, usada con regularidad, suele aportar alivio al cabo de algunas semanas. Un cepillo suave y un cepillado delicado, sin frotar en horizontal, también ayudan.
Una sensibilidad localizada en un solo diente, o que dura mucho después del contacto con el frío, puede revelar una caries, una fisura o una inflamación del nervio. En ese caso, es necesaria una exploración para identificar la causa y proponer el tratamiento adecuado.
Esta respuesta es general. Solo una consulta en la clínica permite saber qué conviene a su situación.
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