¿Para qué sirve una limpieza dental y es desagradable?
La limpieza dental elimina el sarro que el cepillado no puede quitar. Protege las encías. La sensación varía según la cantidad de sarro y la sensibilidad; en general es soportable.
Cuidados habituales y prevención
La placa dental que no se elimina cada día acaba endureciéndose y convirtiéndose en sarro, sobre todo cerca de las encías y detrás de los dientes inferiores. El sarro ya no se va con el cepillado y mantiene la inflamación de las encías.
La limpieza dental consiste en retirar ese sarro con instrumentos adecuados, a menudo por ultrasonidos, y después pulir los dientes para alisar su superficie. También elimina parte de las manchas debidas al té, al café o al tabaco.
La sensación depende de la cantidad de sarro y del estado de las encías. Son frecuentes las vibraciones, algo de sensibilidad o un ligero sangrado. Si es usted sensible, dígalo: el dentista puede adaptar los ajustes o proponer una anestesia local de la zona.
Una limpieza dental no daña el esmalte. Realizada con regularidad, en general una o dos veces al año según el caso, contribuye a mantener unas encías sanas.
Esta respuesta es general. Solo una consulta en la clínica permite saber qué conviene a su situación.
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