¿Es preferible endodonciar o extraer el diente?
Cuando es posible, conservar el propio diente natural suele ser preferible. La extracción se plantea si el diente está demasiado destruido, fracturado en profundidad o si su pronóstico es incierto.
Endodoncia y tratamiento de conducto
Un diente natural bien tratado sigue siendo a menudo la solución más cómoda: conserva sus sensaciones, su hueso y su encía. El tratamiento de conducto seguido de una restauración permite mantenerlo en función de forma duradera en muchos casos.
La extracción puede parecer más sencilla a corto plazo, pero deja un espacio que en general habrá que rellenar con un implante, un puente o una prótesis. Sin sustitución, los dientes vecinos pueden inclinarse y la masticación puede desequilibrarse.
Sin embargo, hay situaciones en las que conservar el diente no es razonable: fractura vertical de la raíz, caries muy profunda bajo la encía, pérdida de hueso importante o fracaso de un tratamiento anterior difícil de repetir.
El dentista explora el diente, analiza la radiografía y le presenta las opciones con sus ventajas, sus límites y un presupuesto por escrito para cada una. La decisión se toma en común.
Esta respuesta es general. Solo una consulta en la clínica permite saber qué conviene a su situación.